EN LOS AÑOS RECIENTES hemos presenciado la incorporación al mercado de nuevos materiales de construcción cuya particularidad es su montaje o colocación por ensamble o fijación 'en seco', claramente diferenciado del método de ejecución de muros y/u otros elementos en la construcción tradicional, que requiere agua para la hidratación de sus aglomerantes. La difusión de los nuevos materiales y sus modos de instalación debió afrontar, en sus comienzos, la reticencia de los usuarios debido a ciertos aspectos culturales vinculados con una imagen de la familia estable y segura, cobijada en viviendas con los mismos atributos. Esta necesidad de seguridad y estabilidad se volcaba en los muros y todo otro elemento que debía mostrarse sólido y macizo. Golpear con los nudillos en la superficie de un muro para comprobar que no sonara a hueco, era un gesto característico y demostrativo.

Saltar Intro

Lo liviano, representado en nuestro medio por las 'casas prefabricadas' -generalmente de madera de bajo precio-, era considerado inversión precaria, de poca duración. Las descripciones de métodos de construcción en revistas de arquitectura norteamericanas, las fotografías de viviendas en revistas de decoración, y hasta el cine, nos mostraban otros tipos de vivienda, construídas con materiales más livianos y simples. Esta modalidad era por nosotros justificada en ese país atribuyéndolo al modo de vida americano. Como se observa, la valoración de los materiales y de las construcciones dependió más de una proyección de sentimientos internos propios que de un análisis técnico y racional.